2 nov. 2015

Carnencarnada en la carne:

A los cuatro años me presentaste
el teclado y venía con
unas melodías atensionadas y yo
sentí que allí quería estar por siempre.
No pensar, no pensar, no pensar.
Sentir, sentir, sentir.
Tan cortito el viaje y
el camino con guijarros, tata
me ponías los zapatos
para no sangrar.
Sss... ss... s s s... sss