12 abr. 2013

Sapiencia

En casa, tengo dos relojes,
tic-tac, tic-tac
palpitan galopante-mente,
tic-tac, tic-tac,
uno tras de otro, marcan,
tic-tac, tic-tac
los segundos que quedan de otoño.

El calor de la cocina no me toca,
tic-tac, tic-tac,
y mientras espero su caricia sensual
veo limones,
sobre mi mesa.

Mis pechos son como esos limones,
mi vientre, tierra fértil, infecunda,
contraído por el frío invierno
que se aproxima gateando.

Primero golpea,
besa mis labios húmedos,
me encama en sus brazos
invernales, congelándome.



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